SONRÍO PORQUE … ¿CÓMO EXPLICARLO?

Son las seis de la tarde y llevo un rato largo tumbado de lado en el sofá, incapaz de moverme, agotado y dolorido. Intento cambiar levemente de postura y me da un calambre en el muslo. Ahogo un quejido por lo bajini y mi mujer, que al llegar a casa no me preguntó si me lo había pasado bien sino si no me había roto nada esta vez, me mira con cara de circunstancias y me pregunta que por qué estoy sonriendo con esa cara (supongo que de gilipollas, ella no lo dice pero ya lo añado yo).

Pues es complicado de explicar. Hoy, tras haber perdido el último partido de la temporada del tercer equipo ante un Liceo con calidad, piernas y juventud (alguna gloriosa cana se veía, pero pocas), echo la vista atrás y me pongo a pensar en la temporada. Y la verdad es que me lo he pasado muy bien, francamente bien.

En la primera fase de la liga, con abundantes refuerzos jóvenes del segundo equipo y con los viejos aún sin abollar más de la cuenta, nos metimos en la primera mitad de la tabla, y por lo tanto en lo que a partir de enero fue la liga de ascenso, junto con los mejores equipos del otro grupo de tercera división. Un premio para nuestro orgullo, un castigo para nuestra salud.

En la segunda fase sufrimos las consecuencias: rivales bastante más complicados a los que había que hacer frente con pocos efectivos (incluso siendo 12 en el campo) y prácticamente sin refuerzos jóvenes. Sangre, sudor y lágrimas no, pero casi. Los resultados, malos: no hemos ganado ningún partido de esta segunda fase.

¿Y entonces por qué sonrío?

Pues porque he tenido el placer y el honor de compartir estas pequeñas batallas con gente que vale la pena. Con viejales gordos, calvos, lentos y torpes, que no habrán ganado partidos esta temporada, pero que estaban ahí cuando había que hacer un placaje desesperado o luchar por un balón rodeado de contrarios. Con jóvenes a los que su falta de tiempo, de condición física o de técnica no les permiten jugar con el segundo o primer equipo pero que han hecho de este tercero su casa, entregando todo lo que llevaban dentro en cada partido. Con jugadores de nivel, que por salir de una lesión o por no estar convocados con sus equipos naturales no tuvieron reparos en compartir un partido con nosotros. Todos ellos son gente que da la cara, gente en la que puedes confiar. Gente con casta, gente con la que uno se siente orgulloso de compartir equipo.

¡Vaya viejos! Conrado, que hoy jugaba con un dedo roto (si a esa morcilla se le puede llamar dedo), echándose literalmente al equipo a la espalda y metiendo el último ensayo del partido de hoy que restituía nuestro honor; Kique, todo corazón y ganas; Gilligan, placando a base de huevos cuando las piernas ya no dan para más; Sespir (con su vanguardista look de leproso víctima de un error de quimioterapia), que al final siempre está ahí para hacer lo que sea, como jugar de pilier si hace falta; Nito, que siempre saca destellos de clase inesperados en ese envoltorio brillante y redondeado; Carlos y su camiseta verde probando las delicias de jugar por primera vez de flanker; Nolla y Ramón, que estando lesionados se han acercado hoy al campo para animarnos; todos los demás que por lesión, por compromiso o por encontrarse en otro continente hoy no podían estar con nosotros en persona… Beto, Moni, Ludo, Juanjo, Seta, Willy, Rafa y alguno más que me dejo.

¡Y vaya jóvenes, oiga! Jorge, que en la sombra ha sido el alma del equipo (y probablemente el principal anotador también) toda la temporada; Balda, que no aprende de los porrazos y vuelve a jugar con nosotros cada vez que el médico le dice que si todo va bien le acabará dando el alta; Javi A Estrenar, que al final siempre aparece aunque la cosa tenga pinta de que se va a poner muy fea; Xabi, otro que también ha pasado este año por la enfermería y que no termina de encontrar una manera más razonable de pasar los domingos; Adolfo, rápido, valiente y creativo, siempre generoso en el esfuerzo; Pepe, nuestra arma secreta; Raúl, siempre dispuesto a sacrificarse lo que haga falta, manos, oídos…

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Y por supuesto, todos los del segundo y primer equipo que nos han echado una mano esta temporada: ha sido un honor compartir campo con Jesús, Super, Jose, Pepenacho, Raúl Sadornil (siempre disponible generosamente para los temas logísticos) y unos cuantos más que no menciono ahora. Y gracias a Jano, por tratar de poner orden en lo inordenable!

Y por supuesto, trabajando en la sombra pero siempre al pie del cañón, nuestro flamante delegado Eugenio. Sólido, entregado y atento a lo que pudiéramos necesitar, incluso pidiendo hielo en el bar antes del partido por si alguno se daba un golpe y lo necesitaba. Un auténtico placer.

Me he dejado a algunos sin citar pero os ruego que me lo perdonéis, sentíos incluidos.

Este deporte te da experiencias que te dejan huella por dentro. Esas experiencias se consiguen con gente como vosotros. Os estoy tremendamente agradecido, porque esta sensación que me llevo os la debo a todos, cada uno con su aportación diferente y valiosa.

Ahora a los viejos nos queda el EGOR de Lisboa en junio, que promete ser fantástico. Y luego ya llegará la temporada que viene, en la que todos queremos repetir.

Y entonces vuelvo a mirar a mi mujer, que me preguntaba que por qué sonreía (con esa cara de gilipollas, recuerdo), y le digo “pues no sé cómo explicártelo, es difícil de entender…”

Pero sabéis de qué hablo, a que sí.

Un abrazo a todos. Espero volver a veros pronto de azul y amarillo.

Pato

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Comentarios  

#1 macasasnovas 24-04-2017 10:26
Gran cronica !

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